Mi mente se desdoblaba en un pensamiento absurdo: “Devuélveme la mirada”, repetía incesantemente queriendo penetrar en los engañosos ojos de quien sabe utilizar la mentira más antigua, la mentira verdadera.
Mi mente se desdoblaba en un pensamiento absurdo: “Devuélveme la mirada”, repetía incesantemente queriendo penetrar en los engañosos ojos de quien sabe utilizar la mentira más antigua, la mentira verdadera.