La niña pájaro

El fin de nuestra infancia llegó cuando se convirtió en pájaro. Surcó el cielo dejando que el viento hinchara sus finas alas de ser humano que torpemente apuntaban hacia el suelo sin que nunca nosotros llegásemos a saber si, por un instante, ella soñó con ser medusa y desplegar la olvidada belleza de su cabello para elevarse flotando, informe, hacia atrás en el tiempo. 

San Lorenzo del Escorial, 23 Junio 00:00 AM. Repican las campanas.

2 Responses

  1. Ser pájaro suena mucho más valiente, suena a decisión y coraje. Ser medusa suena a flotar felizmente entre las propias brumas, a dejarse mecer por el aire en vez de a amedrentarlo con la velocidad. Yo casi siempre soy un poco medusa, aunque me gusta pensar que también tengo algo de pájaro inquieto.

    Pero bueno, que a lo que iba: que me ha gustado tu minitexto :-) .

    Sí, me he hecho un blog (qué tres torpes mensajes consecutivos te dejé con el anuncio del alumbramiento… ¬¬). ¿Por qué te desconciertas, Rubén? xD

    Que lo pases bien por Madrid (si es que se puede desear eso sobre lo que sea que estés haciendo). Avísanos cuando vuelvas, anda, que aunque ya no esté Arrate los demás nos preguntamos por ti!

    Besos,

    Paula

  2. Qué bonito… Y “Devuélveme la mirada” también. Ni siquiera se me ocurre qué decir.

Leave a Reply