El último jardín está en Karelia del Norte cerca de los umbrales del tiempo y de la tierra. Allí, al fin, comeremos queso y miel. Cultivaremos un campo de fresas.
El último jardín está en Karelia del Norte cerca de los umbrales del tiempo y de la tierra. Allí, al fin, comeremos queso y miel. Cultivaremos un campo de fresas.
Hoy me he paseado, después de mucho tiempo, por el último jardín que conozco. Es bonito -y esperanzador- ver que continúan habiendo pequeños reductos de fertilidad hechos jardín, huerto o bosque. Pero, si bien al último se encarga la lluvia de alimentarlo, a los dos primeros hace falta que se les dé mimosa y constantemente agua y alimento.
No dejes que al último jardín se lo coma la maleza…
Estoy tratando de decirte, torpe y empalagosamente, que no dejes de lado este blog, que lo cultives, por favor.
Hasta pronto en la Kentuky,
Sin.